martes, 5 de abril de 2011

Regreso

Cayó de rodillas sobre la arena. No supo calcular cuánto tiempo había estado corriendo. En su mente se mezclaba lo que parecía una eternidad con el grito instantáneo que se ahogaba en su garganta.

No quiso mirar atrás...pero tampoco fue capaz de levantarse. Le dolían los ojos y las lágrimas, a borbotones, buscaban el camino más corto que las llevase hasta el mar.

Su cuerpo terminó de desplomarse. El contacto frío de la arena en su rostro alivió la presión que martilleaba su cabeza.

Pronto saldría el sol...y mientras se sumergía en las redes de otras esferas, deseó y pidió (sin saber muy bien a quién) que no la encontraran.


Buenas noches,


Cheshire

6 comentarios:

Carlos dijo...

En un mundo en el que la libertad vive bajo una red cada vez mas asfixiante ese instante en el que libera sus lágrimas y las olas borran sus huellas es el regreso a lo humano, a la soledad de ser libre.

No dejes de escribir por las paredes de este entrañable callejón, un abrazo!

Nessa dijo...

Estaba un poco agobiado/a; o más bien bastante...

Lo más importante que tiene el ser humano es su libertad; en muchos sentidos :)

Igualmente te digo, no dejes de escribir.

Besos :)

Cheshire dijo...

Espero seguir haciéndolo y, sin duda, vuestros comentarios me animan a ello. Mil gracias!!

Julio dijo...

Es un placer disfrutar de tus textos. Historias que se gestan en el alma y se escriben con la piel.
Un saludo.

Cheshire dijo...

Gracias, Julio. Tus comentarios siempre tan bellos.

Un beso.

Ese Gran Tair dijo...

De vuelta a la libertad de callejonear. Me he topado con tu blog, y es hermoso, no dejes nunca... para qué te digo esto, el arte de escribir no es una droga, es un espíritu que viene y nos toma de la mano y nos lleva a recorrer estos callejones que tu, como buen gato de Cheshire conoces a la perfección. Yo también ronroneo, amigo, y también me erizo. Me gustaría mucho que vieses mis maullidos no en un callejón como tú, compañero, no, sino en un cómodo cojín, en www.elcojindelgato.blogspot.com

¡gracias! Por ronronear, por callejonear y maullarle a la luna, y hacerme sentir que no estoy solo en estas andanzas nocturnas.