
La primera vez que estuve en Madrid un gran amigo me llevó al legendario "Café Gijón", parada de escritores y poetas a principios del siglo XX y que aún hoy es lugar de tertulias para hombres de letras y cine. No es difícil ver a personajes de la escena por allí. Desde aquella primera vez he estado algunas más en el "Café Gijón" y siempre he visto a algún conocido, pero recuerdo con cariño aquella tarde, la primera; mientras saboreaba aquel café, envuelta por la esencia de aquel lugar maravilloso, me fijé en el grupo que se sentaba junto a la ventana, a mi izquierda. Entre ellos divisé a Manuel Alexandre, quien siempre me ha inspirado un gran cariño. No podía dejar de mirarlo, sus gestos tranquilos, su forma de observar,... Cuando ya me iba pasé junto a la mesa, su mirada tierna se posó en mi, y con una leve inclinación de su cabeza (y su perenne sonrisa en la cara) me saludó. Le devolví el gesto y salí del café, sintiéndome alguien especial.
Hoy, al conocer la noticia del fallecimiento del actor, una pincelada de tristeza me ha invadido...y ha venido a mi memoria el recuerdo de aquella maravillosa tarde en la que mi mirada se cruzó con la de Manuel Alexandre en el "Café Gijón".
Buenas noches,
Cheshire
4 comentarios:
Eterno secundario de la historia del cine español. Es verdad lo que dices. Hay personas que sólo con su semblante, transmiten el sosiego que a otros nos falta.
Secundario de lujo,todo un actor. Un besote, lord.
SIENTO EXACTAMENTE LO MISMO,SIEMPRE LE HE TENIDO GRAN CARIÑO ES CIERTO QUE INSPIRABA BONDAD, TERNURA , Y SOSIEGO SOLO ESPERO QUE HAYA SIDO MUY FELIZ AQUI Y POCO DOLOROSA SU IDA DESCANSE EN PAZ ,GRAN SEÑOR,
Estoy segura de ello...estará descansando allá donde esté. Gracias por tu comentario. Un saludo.
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