miércoles, 13 de octubre de 2010

U2...mágico concierto

Mis vacaciones, como en todo en esta vida, están llegando a su fin. Dos semanas de asueto para desconectar y "cargar pilas". Mientras me voy haciendo el cuerpo para la vuelta al trabajo no dejo de pensar en el momento más maravilloso de los últimos quince días: el concierto de U2 en Sevilla.


La banda irlandesa ha formado parte de mi vida desde que tengo uso de razón y cuanto mayor me voy haciendo más me apasiona su música. He tenido la enorme suerte de poder verlos tres veces en directo (e intentaré seguir aumentando esa cifra siempre que tenga ocasión); la última de ellas, el pasado 30 de Septiembre en el Estadio Olímpico de la Cartuja, en Sevilla; una noche inolvidable que se ha convertido, sin duda, en uno de esos momentos irrepetibles que permanecerán para siempre en mi álbum personal. Una noche mágica por muchas razones: por las personas que me acompañaban, por ser la primera vez que actuaban en tierras andaluzas, por el entusiasmo de un público entregado...y por una banda sonora que consiguió que durante dos horas no existiese el tiempo.
Bono finalizó diciendo que había sido "una maravillosa, maravillosa noche"...estoy segura de que U2 se sintió tan a gusto como las 80.000 personas que abarrotaban el estadio.
Un concierto mágico que me sacó durante dos horas de mi realidad personal.

Gracias...

Miss Sarajevo


Buenas noches,

Cheshire

4 comentarios:

Lord Buworld dijo...

¿Qué puedo decir de ese concierto y de U2? creo que lo expresé lo mejor que pude en un post que publiqué en mi blog. Sobre lo que has dicho, no me queda más que apoyar todas y cada una de las palabras escritas.
Gran noche, sin duda, para el recuerdo.

Cheshire dijo...

Lo expresaste perfectamente...no hago más que revivir esa noche una y otra vez. Un besote.

Carlos dijo...

La música podía esa noche ser materia y comprobar que no se destruye sino que permanece,
para siempre en la retina de los buenos conciertos.

Enhorabuena por haberlo podido vivir in situ!

Cheshire dijo...

Qué razón tienes, Carlos...me siento afortunada de haber estado allí. Un beso y gracias!